Cultura ciudadana y civismo

La descomposición social y el debilitamiento de la célula familiar como columna vertebral del país, son aterradoras. Cada día escuchamos en los distintos medios de comunicación feminicidios, intolerancia, y toda clase de delitos y debilidad institucional.

Asombra que los distintos gobiernos que hemos tenido no hayan tomado esta situación como una de las problemáticas fundamentales a solucionar rápidamente, ya que se debe fortalecer la credibilidad tanto en las instituciones democráticas como en la justicia.

Urge recuperar en los distintos planteles educativos las clases de historia y de civismo, agregando una nueva asignatura que sería la de la cultura ciudadana.

El civismo es vital para que la sociedad respete y considere al conglomerado social siguiendo unas normas de conducta y de educación básicas para que no solamente tengamos un sentido de pertenencia para con el país, sino para que aprendamos a ser tolerantes frente a la manera de pensar del otro.

Los colombianos no se pueden seguir matando y guardando odio en sus corazones por ideologías políticas, o de género, o religiosas, o de cualquier otra índole.

Urge poner en marcha una cultura ciudadana entendida esta como un conjunto de actitudes, hábitos y reglas que deben ser puestas en funcionamiento por todo el conglomerado social de una comunidad a fin de permitir la convivencia pacífica y el sentido de pertenencia para que aprendamos a cuidar nuestro entorno y el medio ambiente, y a identificarnos con unas raíces culturales propias y características de nuestro país.

Uno de los rasgos fundamentales del contrato social de Juan Jacobo Rousseau es que tanto los gobernantes como los gobernados no solo cumplan y obedezcan las normas de convivencia sino las leyes para que exista una concordia sana y se puedan garantizar la paz y la justicia.

Es importante que a través de la cultura ciudadana podamos entendernos y promover a la vez una transformación voluntaria, incluyente y activa que nos permita regularizarnos y respetar la ley, y entender que el país debe estar por encima de cualquier ideología a fin de acabar con la polarización que nos estanca, nos divide y nos aleja de la paz y del desarrollo.

Tanto el civismo como la cultura ciudadana nos proporcionan la capacidad de vivir en sociedad y de trabajar juntos para lograr beneficios comunes sin distingo alguno.

Debemos recuperar el objetivo fundamental del civismo que es el respeto por el bien común y el sentido de pertenencia para con Colombia. En ello radica la solución a muchas de las dificultades que la sociedad civil y que el país presenta en términos de violencia y de vulneración del Estado de Derecho, lo que impide la convivencia pacífica y el uso, goce y disfrute de nuestros derechos fundamentales.

Es decir, el civismo como una expresión de un conjunto de normas fundamentales de comportamiento social que todos los colombianos debemos seguir por convicción y para empoderamiento de la ley y la justicia so pena de ser sancionados civil o penalmente.

Tanto el civismo como la cultura ciudadana deben trabajar de la mano para la promoción de la autorregulación y de la reglamentación social, lo cual traería beneficios para la paz del país y para un mejor entendimiento de nuestras realidades.

Es importante recordar que, así como ciudadanos tenemos derechos, también tenemos deberes como son: cumplir las normas o leyes, cuidar el espacio y los bienes públicos, no contaminar el ambiente, respetar las normas de tránsito, dar el ejemplo a otros ciudadanos, respetar a los demás y ser amable, respetar los bienes y propiedades ajenas, y evitar la violencia.

Urge fortalecer el Estado y sus instituciones democráticas para que no terminemos en una dictadura que destruiría todo el tejido social e institucional; por ello se requiere la presencia del Estado en cada rincón de la geografía nacional para que llegue con inversión social; pero también, es necesario que la cultura ciudadana implementada en la convivencia permita vivir de manera armónica y pacífica en sociedad.

Tanto la sociedad como el Estado representado a través del gobierno de turno deben trabajar de manera solidaria para recuperar los valores cívicos importantes que son: el respeto, el compromiso, la tolerancia, el profesionalismo, la responsabilidad, el sentido de pertenencia, la confianza y la equidad.

Todos como nación debemos comprometernos a trabajar hombro a hombro para combatir los males que nos aquejan como por ejemplo la corrupción, entre otros males más.

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Clara Inés Chaves RomeroExdiplomática y escritora. Comunicadora con amplia experiencia en columnas de opinión, en análisis de la política nacional e internacional. Escritora del libro Justicia Transicional, del laberinto a la esperanza catalogado de consulta y del libro Crónicas de Juegos y maquinaciones políticas. Columnista de la revista “Realidades y Perspectivas” universidad de Chile Columnista. “revista Ola Política”, febrero 2019- actualmente.

Sobre Clara Inés Chaves

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