Reformitis = Confusión

Diego Luis Córdoba, Manuel Mosquera Garcés, Rodrigo Noguera Laborde, Gilberto Alzate Avendaño, Luis Carlos Pérez, Enrique Low Mutra, Rodrigo Lara Bonilla, Hernando Gómez Otálora, Alfonso Reyes Echandía, Rodrigo Velazco Arboleda, Carlos Medellín Forero entre otros, del tremendo enredo institucional que vivimos, por culpa, en mi entender, de tratar de convertirnos en más papistas que el Papa, expidiendo normas (leyes, decretos, resoluciones) que han generado una tremenda confusión, pues las decisiones de magistrados, jueces superiores, son revocadas mediante tutelas, por funcionarios de menor rango, colocando por el sueldo la jurisprudencia y la estructura piramidal del órgano judicial.

La proliferación de leyes, fruto del protagonismo mediático, siembra el caos y la gente del común se ve perturbada por el galimatías de normas y contra normas, sin saber qué camino seguir para obtener una justa, oportuna y cumplida justicia, que dirima los conflictos cotidianos que vive nuestra agitada comunidad.

La estructura  jurídica antes de la ola de reformitis era clara y objetiva, de abajo hacia arriba arranca con el inspector de Policía, Juez Municipal, Juez de Circuito, Tribunales Superior y Administrativo y las Altas Cortes. En el campo pena, La Fiscalía General instruye los posibles delitos para que los jueces luego del estudio y análisis, dicten las sentencias.

Realmente no se requiere de reformas, solo es menester poner en orden las normas, para que su aplicabilidad sea en derecho. El descuadernamiento está haciendo agua, lo del Cauca es el fruto, ni más ni menos, de un mundo al revés. Hace cincuenta años denunciarnos en el departamento del Huila las famosas republicas independientes de Riochiquito, Marquetalia, Guayabero y el Pato constituidas por las guerrillas maoístas y leninistas inspiradas en su filosofía eminentemente de extrema izquierda que exportaba la Unión Soviética. Me llega a la memoria, como era prohibido recorrer los territorios demarcados, obrando como señor y dueño, e infranqueables para los estamentos gubernamentales constitucionales conformados, las circunstancias de hoy son en su esencia iguales, pero con las adiciones de los cultivos  de coca, marihuana y amapola que sustituyen la doctrina maoísta leninista con el aporte de los indígenas, que siempre rezagados del desarrollo y de la cultura de los blancos, conforman el caldo de cultivo, que es aprovechado por la FARC y el narcotráfico.

Esta es la realidad de a puño, que estamos afrontando.

Prudencia, pero con templanza Presidente Santos, es el momento de relucir su formación democrática con apego a la observancia de nuestra constitución.

No más reformas, pongamos la casa en orden, aplicando el marco jurídico que desde la constitución del 86 no ha venido rigiendo.

PD. El novelón de la elección de secretarios del congreso tiene una solución fácil e inmediata. Las mesas directivas tienen y deben  de ser los garantes de un fiel desempeño de sus tareas tanto administrativas como legislativas.

No sabemos qué gestión se está adelantando para que regresen a la libertad los civiles secuestrados. No pueden, ni debe haber, un solo colombiano o extranjero  por las guerrillas.

Sobre Hugo Artunduaga

A esta edad no hay hoja de vida, solo queda un recordatorio.

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