Los Tigres del Licey, ¡poder es poder!

Los Leones de Caracas, Venezuela, subcampeones de la Serie del Caribe. Los Vaqueros, de Montería, Colombia, perdieron el tercer lugar con los Cañeros de Mochis, de México, pero obtuvieron un destacado cuarto lugar en el torneo.

Los Tigres del Licey. (Imagen: archivo internacional- VBM).

Los Tigres del Licey, de República Dominicana, confirmaron su hegemonía en la Serie del Caribe, al conquistar su undécimo trofeo y llevar a su país, la corona número 22 en la competencia que lleva 65 años de permanencia.

Venciendo a los favoritos Leones de Caracas, Venezuela, 3 carreras por 0, en el cerrado juego de la final, los ‘felinos’ quisqueyanos evidenciaron la clase de béisbol que desarrollan en los torneos profesionales invernales es de tal calidad, que difícilmente se pueden desechar a la hora de la verdad.

La tercera posición fue ganada por los Cañeros de Mochis, de México, que superaron en el juego por la posición a los Vaqueros, de Montería, Colombia, por el estrecho marcador de 1 carrera por 0, lo que muestra claramente la clase de partido que desarrollaron las novenas.

La actuación de los Vaqueros de Colombia fue sencillamente destacada y buena, clasificándose para la final con 4 ganados y 3 perdidos, incluyendo una aplastante victoria frente al hoy equipo campeón, los Tigres del Licey, 11 carreras por 1, en la ronda clasificatoria, y de perder por esas cosas del béisbol, encuentros como los jugados frente a Federales de Panamá, 6 carreras por 5, y ante los Cañeros de Mochis, de México, 7 carreras por 6.

Bien por los Vaqueros

¿Qué le hizo falta a los Vaqueros para disputar el título? Nada distinto a jugar mejor en momentos determinantes en algunos desafíos. Pero eso no es óbice para que se crea que no lo hicieron bien. Lo hicieron muy bien.

Se clasificaron para la final en el torneo invernal colombiano, eliminando a los Caimanes, de Barranquilla; y luego, vencieron en la gran final a los favoritos, Tigres de Cartagena.

Por eso fueron a la Serie del Caribe, para representar a Colombia y de paso, defender el título que un año antes y de manera sensacional, conquistaron los Caimanes, con el primer laurel para el país en esa clase de competencias.

¿De qué careció? A nuestro modo de ver, y a lo mejor estamos equivocados, de un abridor mas, con determinación y profundidad, y con dos relevistas de buen control y dominio para enfrentar los cruciales pasajes en las postrimerías de los juegos. ¡Ah! y de un decisivo y oportuno apoyo ofensivo, que pudo estar en Reynaldo Rodríguez, el colombiano que fue reclamado por México para llevarlo a la Serie del Caribe, porque había jugado en ese país el torneo regular del año pasado.

Pero además de la victoria ante los Tigres del Licey, los Vaqueros vencieron a Indios de Mayagüez, de Puerto Rico, 7 carreras por 1; a los Gatos Monteses de Curazao, 6 a 5, en 13 sensacionales episodios; a los Agricultores, de Cuba, 5 por 4; y la derrota frente a los Leones de Caracas, Venezuela, por pizarra de 7 a 4.

En la semifinal, los Leones volvieron a derrotar a los Vaqueros eliminándolos para ir a la final, al vencerlos 7 a 5; y luego, perder en el partido por la tercera casilla  — primer encuentro que se programó para decidir esa casilla en Series del Caribe en toda su historia —, al caer ante los Cañeros, 1 carrera por 0, en un partido en donde hubo un claro duelo de lanzadores, entre Kinsley Jeffry Patrick, por los aztecas, y Carlos Eduardo Quevedo, por los Vaqueros. 

Los Leones de Caracas. (Imagen: archivo internacional – VBM).

La única anotación del choque, fue anotada por los Cañeros en la sexta entrada, cuando Joey Terdoslavich despachó sencillo frente a una oferta de Kelvin Escobar, para remolcar a Irving López, quien llegó a la primera al ser golpeado por un lanzamiento, y arribar a tercera cuando el colombiano, Reynaldo Rodríguez, bateó para jugada de doble out, con dos corredores en circulación.

Estrellas colombianas

Para confirmar nuestra teoría de que los Vaqueros jugaron bien, — diríamos nosotros que muy bien —, cinco de sus peloteros fueron escogidos para integrar la nómina de las Estrellas de la Serie del Caribe, de 9 seleccionados, incluyendo al lanzador derecho dominicano Eduard López; y un quinto, colombiano también, pero que no jugó defendiendo a los Vaqueros en el torneo.

Esos honores fueron para el segunda base, Francisco Acuña; para el torpedero, Dayan Frías; para el guardabosques derecho, Gustavo Campero y para el bateador designado, Jordan Díaz.

El colombiano Dayan Frías quedó en los anales de las historia de las Series del Caribe, con una joya defensiva inolvidable, al empezar la fabricación de un triple out en la parte alta de la quinta entrada del partido de los Vaqueros frente a los Leones de Caracas, el miércoles 8 de febrero, en el moderno estadio de La Rinconada.

Oswaldo Arcia y José Rondón recibieron bases por bolas abriendo el episodio y el torpedero colombiano, Dayan Frías, quien pertenece a las divisiones menores de los Guardianes de Cleveland, recibió un batazo que picó por encima de la segunda almohadilla, conectado por Carlos Rivero; pisó el cojín para forzar a Rondón, tocó a Arcia que salía para la tercera base, y soltó a primera, para que el inicialista Dilson Herrera, pusiera out a Rivero.

De acuerdo con la firma de estadísticas Quality Sports, es el cuarto triple out que se produce en las Series del Caribe, torneo que empezó a disputarse desde 1949.

Y el quinto, en la constelación de las Estrellas del Caribe, es Reynaldo Rodríguez, el colombiano que defendió el primer cojín por la novena de los Cañeros de Mochis, de México.

Vale la pena resaltar que la nominación para el equipo de Estrellas de la 65a. Serie del Caribe, la hicieron los periodistas que concurrieron al torneo, con base en las actuaciones de todos los equipos en la ronda de clasificación.

Por donde se le mire, los Vaqueros de la mano conductora del estratega, Ronald Ramírez —un colombiano que trabaja para la organización de los Cascabeles de Arizona, quien tuvo más aciertos que desaciertos —, lograron una buena actuación, que pudo ser mejor, es cierto, pero cuando se juega, de Perogrullo, se gana y se pierde.

De los campeones

Muchos descartaron que los Tigres del Licey, los campeones de la pelota profesional invernal de República Dominicana, después de la derrota frente a Venezuela 3 carreras por 2, en 12 capítulos; y luego, el inesperado y contundente revés ante los Vaqueros de Montería, Colombia, 11 carreras por 1, porque ‘aparentemente’ no contaban con el poder suficiente para llegar al título de la 65a. versión de la Serie del Caribe, que se jugó en dos modernos estadios de béisbol en Caracas, Venezuela.

El escepticismo cundió por todos lados, pero el estratega dominicano José Offerman, el mismo que tomó las riendas de la novena cuando se hundía en el torneo invernal, con hoja de 4 ganados y 8 perdidos, en los 12 primeros compromisos de la competencia dominicana, mostraba tranquilidad, cuando confesó que ‘’si llegamos a la vuelta de los grandes, todavía nuestro poder estará intacto y daremos de qué hablar’’.

Sabía Offerman, a ciencia y paciencia, que tenía un grupo de peloteros dispuestos a no dejarse ‘manosear’ y a enderezar sus actuaciones sobre el campo, incluyendo esas ’marfiladas’ en jugadas que dieron ventaja en un par de juegos, sobre todo, cuando fueron cometidas por experimentados peloteros.

Claro que los Tigres del Licey siempre estuvieron marcados en las tarjetas de los entendidos, como una representación a la que  había que derrotar, y que no se podía echar a un lado por el simple hecho de perder par de encuentros en la ronda clasificatoria. Eso hace parte del juego, especialmente, del béisbol.

Dado el formato de este torneo, con 8 novenas, porque Cuba y Curazao asistieron en plan de invitados especiales, la ronda eliminatoria eliminaba a 4 equipos y dejaba a 4 para la gran final.

Los Vaqueros de Montería. (Imagen: eltiempo.com – VBM).

Clasificadas las novena de Colombia, México, República Dominicana y Venezuela, una vez más, los Tigres del Licey volvieron a ocupar el privilegio de ser favoritos para llevarse la corona para Santo Domingo. Pero igualmente se sabía que frente a los Leones de Caracas, Venezuela, si se daba esa final, nada iba a ser fácil y, antes por el contrario, muy difícil, habida cuenta que jugaba en su patio, con el inmenso respaldo de su afición, que acompañó a la novena en las buenas y en las malas.

Se deshicieron de los Cañeros de Mochis, de México, en la ronda semifinal, al vencerlos 8 carreras por 3, y dieron el gran paso para discutir la corona del torneo. Y los Leones clasificaron venciendo a los Vaqueros de Colombia 7 a 5.

Y entonces, el veterano derecho, César Valdez se trepó a la lomita de los sustos para dar un verdadero concierto de serpentinas, ‘amarrando’ a la artillería de los Leones en 6 entradas y un tercio, con 3 indiscutibles, 0 carreras, 0 bases por bolas y 6 abanicados, abriendo el surco de la victoria ante sus encopetados rivales.

Fabricando sus carreras a cuenta gota — una en el segundo, otra en el quinto, y la tercera y última en la parte alta de la novena entrada —, y la formidable actuación de sus lanzadores, Valdez, Jonathan Aro, en dos tercios; Fernando Abad, en una entrada; Jairo Asencio, para cerrar el compromiso, con apenas 3 imparables, 2 bases por bolas y 9 ponches, en una noche magistral para el béisbol dominicano.

César Valdez, por cierto, fue elegido Jugador Más Valioso de la final en la Serie del Caribe. ¡Más que merecido!

Con la victoria 3 carreras por 0 frente a los Leones, en el clásico y cierre del torneo, los Tigres del Licey se alzaron con la undécima estrella de las Series del Caribe y sumaron la número 22 para el béisbol profesional invernal de República Dominicana.

Buena organización del torneo, gran asistencia de aficionados, especialmente en el moderno estadio de La Rinconada, con promedio de más de 30 mil espectadores por fecha; hubo juegos de alta calidad beisbolera, y quizás, como casi siempre ocurre, hubo un lunar que puede desaparecer si la Confederación del Caribe decide hacerlo: la actuación de los árbitros, especialmente los que trabajaron detrás del plato, dejaron bastante que desear en el conteo de bolas buenas y malas. Para solucionarlo, contraten árbitros de la MLB para los venideros torneos.

Y si no están de acuerdo con esta apreciación, pregúntenle al estratega de los Cañeros de Mochis, de México, el venezolano José Moreno.

¡Loor a los indiscutidos campeones de la Serie del Caribe: los Tigres del Licey, de República Dominicana!

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