Por Senén González Vélez
(Toronto, Canadá, 30 de diciembre de 2025).
La audiencia colombiana compara el lenguaje claro, directo y coherente del TIGRE, Abelardo De La Espriella, con el de otros candidatos que también tienen virtudes, pero que desafortunadamente siguen montados en sus ‘zapatos viejos’, cosa los hace mas cómodos, pero no convenientes para la situación que vive el país, y por lo tanto, no son los elegibles. El estado de confort no sirve ante el momento crucial que vive Colombia, que requiere de un gerente con garras y no con uñas de mascota mimada.
Todos los aspirantes son buenos, pero el Tigre es el mejor para este momento tan arriesgado que tiene la Nación: democracia o dictadura.
Abelardo tiene todas las condiciones para ejercer la gerencia de la nación y, además, los “COJONES” para hacerlo.
Los opositores, diferentes al TIGRE, han sido parcos en los señalamientos contra el actual Gobierno, con algunas excepciones, como María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, JP Hernández, Lina Garrido, Alirio Barrera, Miguel Polo Polo, Efraín Cepeda, entre otros, que han enfrentado a Gustavo Petro e Iván Cepeda, con valor y ardentía.
Los aspirantes de oposición que están a la vista, reflejan el sello de la vieja casta política, acompañada del acartonado protocolo, que no inspira confianza, y, por el contrario, si permite vislumbrar que se negocie lo que no debe ser negociable.
Con la oposición, al estilo del matemático Sergio Fajardo, es tener más, pero de lo mismo.
En cambio, el Tigre, no es lo mismo que los demás. Hay mucho cálculo matemático en los comportamientos que no generan confianza, y si estados de metamorfosis camaleónica en muchos de ellos.
Abelardo revivió la tendencia histórica, que estaba decepcionada, para entusiasmar nuevamente las juventudes de todas las edades, hecho trascendental para transformar la sociedad e imprimirles a los movimientos políticos, sangre nueva, nuevos bríos, con el concepto de que el patriotismo está por encima de los intereses particulares.
Abelardo De La Espriella. (Imagen: Forbes-VBM).
Hay que ver a esos jóvenes y adultos mayores, estimulando el civismo y capturando de buena fe simpatías por Abelardo, a través de la noble cruzada patriótica, de recoger más de cinco millones y medio de firmas, a puro pulmón y parla, lo cual demuestra el nuevo despertar de una generación que trae consigo un nuevo lenguaje y una nueva forma de ejercer la política, que está más inspirada en los principios y valores, que en la oferta de ‘’mermelada’’ para comprar conciencias.
Eso es lo que ha hecho que al Tigre, de manera irrefutable, se le estime totalmente diferente para la contienda electoral que se avecina. Ha tocado los puntos esenciales, que desmoralizaron a la Nación en todos los órdenes, y, de paso, presenta la forma de corregirlos.
Su recorrido por todos los pueblos de Colombia, le ha permitido precisar que es lo que hay que hacer. Todo está analizado, con un criterio eminentemente gerencial y poco político. Yo creo en eso. Es que…, el país es una empresa, es así de sencillo.
Esta tarea de concientizar al votante, ha sido una importante ocurrencia del candidato De La Espriella, que también tiene el noble alcance, de darle trascendencia al voto, para que se adquiera el derecho al reclamo. Si no votas, o si no lo haces bien, ¿de qué te podrás quejar, si eres artífice de tu propia desgracia?
Todo lo anterior me anima y me convence, que la única salida de salvación nacional que tiene el país en este momento, es uniéndonos al doctor, Abelardo De La Espriella.
Por ello invito a mis amigos, y a quienes en algún momento me acompañaron en una aspiración de elección popular, que le regalen a este inteligente costeño, brillante abogado, exitoso empresario de versátiles y visionarias ocurrencias, su voto. La patria se los agradecerá y el destino será esperanzador.
Colombia necesita un Gerente, no un político.
¡O nos unimos, o nos jodimos!.
¡Felices Pascuas! y ¡Feliz Año Nuevo, 2026!, amables lectores.
De La Espriella, Cabal y Paloma, pueden trabajar unidos por la patria
(Toronto, Canadá, 23 de diciembre 2025).
El peligroso momento político que está viviendo Colombia, nos invita a todos a unirnos, en lugar de reclamar espacios, que la historia, si vencemos, se encargará de reconocerlos, pero en el caso contrario, de sentenciarnos.
Todo en la vida ocurre en el tiempo de Dios. Pero no así en política, porque en esta, solo se viven los momentos de los seres humanos, que, por lo regular, son mercaderes de principios y valores, con raras y muy contadas excepciones, que, por cierto, las hay.
El Congreso, y los partidos políticos, son cajas de sorpresas, para el incumplimiento de la palabra. Esta se viola con facilidad, según la oferta, porque tienen alma de bazar, y porque allí hay todo tipo de valores y precios para ofrecer y comprar.
Se venden al mejor postor. Hay excepciones, repito, pero muy escasas. Por esa razón, tanto en el primer caso, como en el segundo, se enfrentan la virtud y el defecto, permanentemente. A veces la virtud gana, cuando debería ser siempre.
¿O… es que la determinación express, para ordenar archivar todos los procesos de investigación que tenía la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el Presidente, no mata la virtud para que reine el defecto? ¿Y… que decir de la suerte del sub uidice ministro, Armando Benedetti? Eso confirma que se tiene más alma de mercaderes de bazar, que de legisladores comprometidos por el bien del honor patrio.
Lo ocurrido en la Cámara de Representantes, ha sido todo un costoso regalo de navidad, en honor a la corrupción, a la degeneración de la justicia y la verdad, para el presidente, Gustavo Petro, y su pacto histórico. Es así de sencillo. Lo hicieron, sin pena ni gloria. Allí la Constitución y la ley, la secuestraron, ante el signo de pesos, que es tan dañino, como las drogas para el adicto.
Paloma Valencia/María Fernanda Cabal. (Imagen El Colombiano-VBM).
Por ello, nunca he sido partidario que esa corporación, La Cámara, investigue a quien también lo investiga, porque se convierten en polos neutros. Ese sistema hay que modificarlo.
Los recintos, Legislativo, Judicial y Ejecutivo, deberían ser los templos de la honestidad, donde no moren los corruptos sembradores de cizaña, intrigantes y conspiradores contra la patria.
¿Por qué considero que Abelardo De la Espriella, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, pueden trabajar juntos? Porque a pesar que existen diferencias en el estilo y en el aspecto conceptual, hay un factor que los une, que es la perseverancia en lograr el objetivo de salvar la democracia. Ese debe ser la idea solidaria de la oposición hoy día.
El no escoger a la Senadora Cabal dentro del Centro Democrático, podría verse como una derrota, porque en las encuestas al interior de ese partido político, no hay coherencia con el resultado final, ni con las apreciaciones de los sondeos populares.* No obstante, no lo veo como un fracaso, sino como una movida estratégica para una coyuntura política especial, que requiere de una alta cirugía, para penetrar y convencer los sectores indecisos, y fortalecer los afines con sus posturas políticas.
Ya en el campo de acción y liberadas de la tensión que causa el ser escogido, viene la gran verdad: Trabajar para vencer a Petro y Cepeda.
Paloma valencia, tiene otra visión. Ella se enfocará con sus afines, con el propósito de convencerlos y sumar oposición. Esa debe ser la tarea de todos, en estos momentos aciagos en que vive la patria. No estamos para hacer bromas, ni lanzar sátiras. Estamos obligados a unirnos para enfrentar, lo que definirá el futuro de nuestra Nación, de nuestros hijos y nietos, que es la libertad y la democracia.
Esto no es una comedia para el que haga mejores chistes, sino del que esté enfrentando, como debe ser la realidad, con valor, energía y legalidad.
Álvaro Gómez Hurtado decía: “Los pueblos se pacifican con leyes, y las leyes se defienden con las armas’”.
‘’Las encuestas son como las morcillas, son sabrosas, hasta que se sabe cómo las hacen’’.
‘’La tolerancia es la virtud de quienes tenemos fe en lo que creemos’’.
‘’La pobreza no debe ser una condición inamovible; hay que realizar una revolución social, porque los pobres son pacíficos’’. Esto hace parte de lo fundamental.
Luis Carlos Galán decía “Se pueden matar a los hombres, pero no a las ideas”.
Gómez Hurtado y Galán Sarmiento, fueron asesinados. Honremos su legado.
‘’La fuerza de un pueblo está en la conciencia de sus derechos, y en la conciencia de sus deberes’’.
Galán decía: ‘”Ningún jugador es tan bueno, como todos juntos”. Esto va como ‘un recto a la mandíbula’ para la oposición que se ejerce hoy: Todos juntos.
La victoria más difícil, es la victoria sobre uno mismo, por eso hay que dejar los egos a un lado, para dedicarnos a lo fundamental.
“La esencia misma de una democracia, es la tradición y el pueblo sin tradición, es un pueblo sin porvenir’”: Alberto Lleras Camargo.
‘”La transformación nacional”, lema de Carlos Lleras Restrepo.
‘”Hay que abrir a todo colombiano, una esperanza cierta, una oportunidad operante, y una expectativa legitima’”: Carlos Lleras Restrepo.
Todas estas sentencias que he citado, entre comillas, son para defender la democracia.Concentrémonos en lo fundamental. Ese debe ser objetivo primordial, por lo que ahora hay que luchar: salvar la democracia, el pueblo, las instituciones, y el Estado de Derecho.
No nos digamos mentiras, pero el Estado si se olvidó de los pobres de Colombia, pintando las fachadas como atractivas, cuando detrás de estas, se esconde la pobreza, la injusticia y el desgreño. Esta debe ser la prioridad número uno, para el próximo gobierno.
El gobierno de Petro, no solo se olvidó de los pobres, sino que los redujo al grado de miseria. Con Abelardo, María Fernanda y Paloma, es un abanico de lujo como aspirantes, y todos deben unirse, para vencer el ‘monstruo’ comunista que se puede tragar a Colombia.
A todos esos jóvenes y viejos adoctrinados por la izquierda, les dañaron el cerebro en todo sentido, y para toda la vida, por eso, aun viendo a Cuba, Nicaragua y Venezuela, comiendo sobras, no escarmientan, porque siguen pensando que la mierda le sabe a postre.
Verbien magazín El tiempo corre hacia atrás y solo lo atan los buenos recuerdos y las buenas acciones. Gilberto Castillo


