Y a los militares que se escudan tras el orden público, para gastar un “presupuesto de guerra”, a diestra y siniestra ¿Quién los ronda? Esa es la pregunta que se hacen muchos colombianos, que no reciben respuesta alguna. Ya se dio un primer campanazo de alerta sobre lo ocurrido con el Club Militar. También un segundo, con el escándalo del “Resort de Melgar” donde los militares condenados por delitos viven a sus anchas. Para la movilización del Ejército, de los miembros de la FAC y de la ARMADA, se compran miles de galones de gasolina, miles de raciones de campaña, dotación completa de uniformes y armamento de todos los calibres y de todos los tamaños, e igualmente dicen pagar muchas recompensas. Se está en mora de que a los militares se les pidan cuentas, no sobre el orden público, como se ha hecho hasta el momento, sino sobre el presupuesto que los colombianos con nuestros impuestos les entregamos para que nos salvaguarden.